Documentos en despacho

¿Qué hacer cuando un proyecto nace sin tiempo?


En el mundo industrial es habitual aprovechar las paradas técnicas de verano para hacer nuevas instalaciones o bien ampliar y/o modificar las existentes. Por ello suele ser un periodo de mayor trabajo para las ingenierías de automatización. Precisamente por esto es cuando más cuidado hay que tener con los Proyectos urgentes que surgen sin previo aviso.

Cuando te llega el encargo de automatizar una instalación que se va a montar en un tiempo imposible quizás te quieras engañar pensando que tu parte la harás sin complicaciones añadidas… pero en la práctica, cuando te incorporas a un Proyecto, participas de la intención con la que se creó. Y si la intención fue hacer algo en la mitad del tiempo que dictaba el buen sentido profesional, esto te afectará, teniendo que tener especial cuidado para estar centrado en el desarrollo sin incidencias de tu parte del Proyecto.

Cuando un Proyecto nace sin tiempo no hay soluciones milagrosas, solo poner especial atención en ciertos aspectos y ser impecable en la ejecución:

  • Tener extremo cuidado en el plazo de ejecución al ofertar tus servicios de programación. Especialmente si hay algo en lo que no has tenido experiencia anterior… por ejemplo, si nunca has usado los PIDs que lleva integrados el PLC 1200 de Siemens, hacerlo durante el desarrollo del Proyecto, documentándote, programándolos y probándolos tranquilamente entra en conflicto directo con la presión por falta de tiempo.
  • Necesidad de trabajar más horas extras: los plazos de ejecución cortos te obligan a rehacer la planificación de otros Proyectos y las especificaciones cambiantes sobre la marcha a cambiar parte del trabajo hecho.
  • Considerar que la puesta en marcha no será en la fecha prevista y además se prolongará. La solución es estar preparado para ello, reservando días de margen en la agenda y habiendo dejado claro al cliente que al final “los imprevistos” se facturan aparte.
  • Se rompe el encapsulamiento de la puesta en marcha, pues se te avisa en el último momento para ir a hacerla (con, por ejemplo, los inconvenientes de encontrar alojamiento en temporada alta), al llegar te encuentras que se sigue instalando equipos y cableándolos, la persona que conoce el proceso y debería estar contigo para los ajustes de la instrumentación y regulación se ve desbordada atendiendo otra multitud de cosas…
  • Finalmente, más tarde, puedes empezar realmente tu trabajo y aparecen “imprevistos” como que el rango de medida de dos transductores difiere del esperado. Lógicamente no se puede contactar con el fabricante porque es un sábado de agosto.
  • Y te encuentras con presiones externas porque el lunes a las 6:00 h tiene que arrancar la instalación… parece que ya no quede tiempo. No importa que antes se haya frenado tu trabajo ni que avisaras de que pasaría, la cuestión es que hay que acabar.


Al final todo acaba “bien”… se arranca la instalación… quedan detalles por ultimar, pero el cliente puede trabajar. Pero el “bien” significa que ha habido costes añadidos… y varios de ellos son de salud personal, de los que no se pueden justificar ante el cliente y que te los abone.